25 de junio de 2022

El autoproclamado presidente interino de Venezuela, Juan Guaidó, y sus partidarios lograron asaltar con éxito la Asamblea Nacional de Venezuela el martes 7 de enero.

Dos días antes, su entrada al parlamento había sido bloqueada por miembros de las fuerzas armadas de Venezuela, simpatizantes del presidente Nicolás Maduro, antes de que se llevaran a cabo las elecciones para un nuevo presidente de la cámara.

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En represalia por los eventos del domingo, que describió como un “golpe de Estado”, Guaidó se aseguró de volver a luchar a través de las fuerzas de seguridad simpatizantes de Maduro, megáfono en mano, y forzar su entrada a la Asamblea Nacional.

Más tarde, tuiteó un video dramático del momento en que la oposición logró forzar la puerta de la cámara e irrumpir en el edificio, gritando «¡Aquí manda el pueblo!».

Hablando a Informes de América Latina, El analista político venezolano Ricardo Sucre Heredia de la Universidad Central de Venezuela describió el momento como una “victoria simbólica” para Guaidó y la oposición.

Una vez dentro, pese a cortes de electricidad en puntos que provocaron que se apagara la iluminación, Guaidó fue juramentado como Portavoz por segunda vez. Mientras tanto, se produjeron violentas escaramuzas en el exterior entre ‘colectivos’ (organizaciones criminales armadas no oficiales) simpatizantes de Maduro y periodistas, así como transeúntes.

Una vez finalizada la sesión, informes del New York Times indican que Guaidó se vio obligado a huir del edificio.

Sucre señaló que los pocos días llenos de acontecimientos en realidad han hecho poco para cambiar la situación política en Venezuela. En definitiva, subsisten las disputas sobre quién ocupará el cargo de Portavoz parlamentario, así como la disputa por la presidencia, destacó. Hablando a The Guardian, Geoff Ramsey de la Oficina de Washington para Asuntos Latinoamericanos (WOLA) estuvo de acuerdo.

“El juego se ha vuelto más complicado”, dijo Sucre.

Sin embargo, aprovechando el impulso de los logros de ayer, Guaidó llamó por tres días más de protesta —a partir de hoy— contra el régimen de Maduro, al que se refiere como una “dictadura”.

Llamar a las masas venezolanas a salir a las calles en protesta es una táctica bien establecida que Guaidó ha elegido implementar a lo largo de su misión para derrocar al presidente del país, quien astutamente usa sus canales de redes sociales para reunir apoyo.

Pero es por esta razón que Sucre cree que es poco probable que las renovadas protestas tengan algún efecto en la misión de Guaidó de sacar del poder al presidente Maduro.

“Los motivos son reales, pero apelan a lo mismo”, dijo, refiriéndose a los repetidos intentos de Guaidó de alentar protestas de un año. Convocar a más protestas callejeras es una estrategia que Guaidó ha agotado casi por completo, agregó Sucre, y en el gran esquema de las cosas, cree que no funciona.

Un informe de Riesgos de América Latina publicado esta semana argumenta que Guaidó y su equipo necesitarán “pensar fuera de la caja” y probar diferentes tácticas si quieren hacer un cambio político real.

El martes, el gobierno de Maduro emitió un declaración confirmando su apoyo al opositor de Guaidó, Luis Parra, como líder de la Asamblea Nacional, y prometiendo “crear una comisión para rescatar el orden constitucional de la cámara”.

Sin embargo, como señaló Sucre, Parra solo podrá considerarse presidente de la Asamblea Nacional mientras Maduro lo apoye. Lo más inteligente que debería hacer Guaidó, en este punto, sería asegurarse de que este período de tiempo sea lo más corto posible, recomendó.

Si Guaidó y la oposición pueden adelantar las elecciones parlamentarias del país, en las que toda la nación tiene derecho a votar, que se llevarán a cabo en diciembre de este año, esto podría representar una “oportunidad clave” para que avancen, dijo.

De lo contrario, Hablando con Bloombergel economista venezolano y académico visitante de Tulane, Francisco Rodríguez, cree que los acontecimientos recientes podrían empujar a Guaidó a boicotear las próximas elecciones parlamentarias.

Sin embargo, si la oposición continúa apoyándose en las sanciones de Estados Unidos y las protestas masivas, una teoría que Sucre cree que carece de “venezuelanización”, el riesgo de que la historia se repita para Guaidó se vuelve cada vez más real.

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